lunes, 15 de agosto de 2011

Roth 2011




























































































4 comentarios:

  1. Publico la crónica de mi 2º Ironman más de un mes después de haberlo disputado. He estado disfrutando de unos días de vacaciones (totales), y hasta hoy no he puesto en orden fotos, escritos, correos, etc. Pero ahí está.

    Alea Jacta Est. La suerte estaba echada, pero como dice mi hermano siempre antes de una gran prueba: “Ánimo, justicia y un poco de suerte”. Menchu, amiga y entrenadora durante unos años también dice alguna verdad: “Aquí no hay casualidades, sólo existe trabajo, trabajo y más trabajo”. Y es verdad, joder. He entrenado con constancia absoluta, con ganas y sin ganas, con frío y con calor, con sueño y a tope. Era la hora de disfrutar, simple y llanamente, disfrutar.
    Disfruté los buenos momentos, saboreé los momentazos y me sobrepuse a los baches. Sabía que llegaba más fuerte que el año pasado, pero la distancia IM te pone rápidamente en tu sitio si te crees invencible ante ella. Y por eso, mis “reservas” eran las mismas: Respetar a la prueba. Escuchar al cuerpo. Vivir cada sensación al máximo. Darlo todo.
    La natación fue bonita. Un canal, ir y volver, agua tranquila, sin golpes, en cabeza rápidamente, con un grupo de 3 hasta el final. Cómoda pero fuerte.
    La bici una auténtica gozada. Juro que no miento cuando digo que se me hizo corta. Sin ser llana, llana, muchos toboganes para estar entretenida, tramos de acople y fuerte a las piernas!, y dos momentos para enmarcar: km 70 y 160, HILPOLSTEIN. Subida de un km aproximadamente, triatletas en fila de uno y centenares de personas animando a centímetros de ti y tu bici. Piel de gallina. Imagen de Tour.
    Ya llegando al pueblo muchísima gente, una pasada. Y empieza la carrera. Cabeza fría, queda MUCHO. Pero bajarme de la bici me da mucho empuje. No ha habido caídas, ni problemas técnicos. Mi madre se queda tranquila cuando dejo la máquina en boxes. Aunque este año no estaban allí presentes, tanto ella, como mi padre, como mis hermanos, estaban pendientes de mí a 1400km. Ahora sólo dependía de mí.
    Empiezo y mantengo la maratón muy sólida. El reloj muy constante en ritmo. Bien. Las sensaciones también. Los geles regularmente para dentro. Muy consciente de ello. Bien. Sin altibajos, sin baches. Ahí, paso a paso. Voy pasando gente, muchos ya caminan antes de llegar al km 10. Sigo, sigo, sigo. Voy muy bien. Hago algún cálculo rápido, sin obsesionarme, y creo que puedo llegar en poco más de 4h, 4h5’… Me cruzo con Chrissie Wellington, que va embalada a meta. Tremendo fenómeno de la naturaleza!
    Hasta el Km 34-35. Noto un dolorcillo en la rodilla. Queda “nada”. Sé que ya tengo mi 2º IM en el bolsillo, pero queda MUCHO. Aguantar, sólo queda AGUANTAR. Veo que no puedo seguir el ritmo que llevaba. No hay problema. Sólo hay que aguantar. Avanzar. Avanzar. Seguir. Llegar.
    Ya llego al pueblo. Más gente. Qué fuerte! Qué forma de organizar un evento!, y cómo se vive! Veo la alfombra roja. Esta vez es roja, porque es el Challenge, en Zurich fue azul. El dolor es ya muy grande. De hecho, voy algo coja, y duele, duele, joder. Duele pero me quedan metros y he sufrido mucho, he aguantado ese dolor durante kms… veo caras conocidas, caras amigas. Fotos, gente animando, aplaudiendo. El reloj. 11h51’. Rebajo las 12h, objetivo cumplido. Alzo los brazos y con los dedos de la mano indico el número dos. Dos IM en las piernas. Entro en meta y rompo a llorar. De emoción, sí, y de dolor. Ya no importa. Ahora se puede llorar, ahora ya se puede desfallecer. Abrazo. Más lágrimas. Medalla al cuello y a vacilar, que me queda por delante todo lo mejor: qué grande!

    ResponderSuprimir
  2. Hasta ahí el IM. Transcribo también unas palabras que escribí esa noche.
    "Escribo esto desde el hotel, la noche en que no puedo dormir aunque quiera, por el dolor de piernas y por las miles de sensaciones y sentimientos que tengo después de haber conseguido coronarme de nuevo FINISHER, esta vez en el Challenge de Roth (Alemania)
    Ciudad que vive este evento con TOTAL dedicación. Se celebraba ayer el 10º aniversario, y realmente fue una gran fiesta. Fiesta para todos: triatletas, familias, amigos, ciudadanos de allí, etc. Un ambiente ÚNICO donde los haya. Mareas de gente por las calles haciendo oir sus voces, sujetando banderas y haciendo sonar instrumentos para la ocasión. Pelos de punta en muchos momentos, especialmente en la subida del pueblo de HILPOLSTEIN, km 70 y 160, donde los triatletas subían en fila de uno una pendiente de un km aproximadamente, laureados por cientos de personas. Una pequeña GLORIA digna de ser vivida. Un lujo que he podido vivir gracias al esfuerzo diario, sí, la disciplina, la constancia. Pero sin olvidar la incondicional colaboración y apoyo principalmente de mis padres y hermanos, entregados a mí en todo momento, que hoy no pudieron presenciar la prueba, pero que estuvieron en mi cabeza y en mi corazón en todo momento. Mi madre, que seguro que estuvo pendiente del móvil todo el día, atendiendo a las informaciones que Eli y Ainhoa le enviaban. Mi padre, que seguro que se echó la siesta igual que cualquier otro día, pero que nada más levantarse preguntó por mí. Mi hermano Carlos, mi entrenador, mi guía en este deporte y la persona que más entiende esta pasión. Y mi hermano Miguel, que siempre tiene esas sabias palabras antes de una prueba importante. Mis amigos, todos ellos sabedores de esta gran ilusión, compartida por algunos, mirada com una "rareza especial" por otros, pero siempre conmigo. Eli y Ainhoa, que se pegaron 1400km en coche junto a mí para acompañarme en este día y patearon Roth y sus alrededores para conseguir la mejor foto y darme sus gritos de ánimo siempre que pudieron. No tengo palabras de agradecimiento para ellas. Y todos esos que mediante mensajes, llamadas o correos, me han hecho llegar sus palabras de ánimo y han dejado su huella para hacer más grande este momento.
    Lloro al escribir estas lineas, igual que he llorado al cruzar linea de meta, mezcla de emoción y aquejada de un dolor en la rodilla derecha en los últimos kms de la maratón.
    Para los que quizás no entiendan que tanto sacrificio valga la pena no tengo argumentos racionales. Lo que sí puedo intentar hacer entender es que levantar los brazos instantes antes de atravesar la meta dejando atrás 3800m de natación, 180km de bici y una maratón es sencillamente un PLACER para mí. Pura FELICIDAD. Yo no necesito mucho dinero, ni muchos lujos, ni cosas materiales que otros tanto persiguen. El camino por el que he decidido y QUIERO caminar en mi vida por el momento es éste.
    El relato detallado de la prueba lo dejo para hacerlo en persona con todos y cada uno de vosotros, compartiendo una cena a poder ser con buen vino. Sois parte fundamental de mi vida, a quien dedico la carrera de hoy.
    Gracias otra vez y hasta pronto"

    PD: "Ánimo, justicia y un poco de suerte". Esas son siempre las palabras de mi hermano Carlos antes de una gran prueba. Son las mismas que yo os digo para que las tengáis presentes en cualquier meta que os propongáis en vuestras vidas.

    ResponderSuprimir
  3. No sabiamos que tenias un blog, Jordi Viedma,Miguel (capitan spok) tu hermano Miguel me conoce y Llorens Costansa (tu hermano Carlos lo conoce)admiramos ya no solo tu esfuerzo, tu constancia y tu triunfo personal, admiramos por encima de todo tu pasión. Esperamos que sigas disfrutando muchos IMs.

    ResponderSuprimir
  4. Gracias! No es que lo actualice mucho, solo escribo en competiciones importantes.
    Nos vemos en alguna prueba...

    ResponderSuprimir